BIENVENIDOS

Deseo agradecerles la deferencia de acercarse a este espacio que constituye un avance profundo en el amplio campo de la Odontología Forense. En este sitio van a encontrar una modalidad de acción en cada caso que, puede rozar lo particular e inédito de los procedimientos para arribar a la conclusión de que la Odontología en general ha dejado de ser la hermana menor de la Medicina por haberse transformado en una ciencia autónoma por contar con procedimientos propios, fundamentación metodológica rigurosamente científica y de una indiscutible y trascendental proyección social, pasando a ser así definitivamente una rama de la Antropología como lo es la Medicina, entre otras. Y más precisamente en el campo de la Odontología Forense se abre un camino infinito, como una verdadera especialidad, dentro de la currícula del Odontólogo. Los invito amigos lectores a que transitemos juntos este maravilloso y próspero camino.



Prof. Dr. Héctor José Ceppi

HACIA LA EVOLUCIÓN RACIONAL DEL SISTEMA ODONTOLÓGICO DE SALUD EN EL BICENTENARIO

Al transitar el bicentenario de la liberación nacional se me hace la obligación como argentino democrático de referirme y establecer un parangón entre las costumbres de los habitantes de antaño con los de la actualidad, en lo que respecta a las finalidades de las mismas. Antes, las motivaciones eran para darle mayor ferocidad a sus rostros y otras supersticiones propias de aquellas épocas, y hoy observamos a pesar de los años transcurridos que se siguen practicando claro está un poco mas disimulado pero con resultados negativos, para la dignidad humana, a pesar de la evolución de las ciencias odontológicas, pero también por motivaciones distintas. Así observamos que en la actualidad se producen verdaderas mutilaciones dentarias.


Ya Aristóteles nos manifestaba que “para tener una mayor y mejor intuición debemos mirar las cosas a través de su evolución y a partir de su primer origen”. Es así como vemos las mutilaciones, botoques, amuletos y tembetá en las diferentes costumbres de los humanos en el mundo; y las mutilaciones hoy en el bicentenario de mi patria se siguen practicando en el campo de la Odontología. Y las motivaciones cambiaron, y se debe, al sistema de salud odontológico en especial, al intermedio de mutuales y obras sociales, que emergió con la Ley 18.610 establecida por el entonces Ministro de Salud de la Nación Dr. Manrique, adoptándose tres subsectores, el privado, el intermedio de mutuales y obras sociales, y el público a través de los hospitales, dispensarios, en sus tres niveles nacional, provincial y municipal.


Si bien es cierto que fue un adelanto interesante porque se establecieron códigos de prestaciones, normas de trabajo racionales a este sistema le faltó lo principal, que es justamente la regulación normativa jurídicamente establecida por las Cámaras respectivas de Diputados y Senadores sobre qué prestaciones deben cumplimentar para ser prestadores de salud en cada especialidad médica en general, y en especial, la odontológica, ya que por leyes laborales aportan para salud empleados y empleadores. Pero la picardía criolla no pudo faltar; y así existen prestadores de Odontología que sólo cubren consulta, extracciones y algunas curaciones, produciéndose de esta manera verdaderas mutilaciones porque son pocos los prestadores de salud que cubren prótesis y si algunos la cubren, con un Coseguros imposible de acceder la mayoría de los aportantes (Ver libro de mi autoría titulado “El Sistema de Salud Autogestionado y la Formación Integral del Auditor Odontólogo", BSG Basago Libros, Córdoba, 2002), en cuyo Consejo de Administración sugerido que debe integrarse de manera participativa e igualitaria cuyos representantes de cada estamento que conforman este quehacer deben ser elegidos a través de votaciones democráticas y en lo posible a nivel provincial, según mis sugerencias.


Tenemos que comenzar a pensar en una organización democrática en la cabal acepción de la palabra, que se autónoma, manejando los dineros de los aportantes, como lo dijimos, y el Estado como derecho constitucional, creándose las subcomisiones necesarias para un mejor accionar del sistema y fundamentalmente, substrayendo los dineros de fondos comunes del Estado donde por lo general se pierden en el limbo.


Es así como podemos observar en este pantallazo somero, histórico y social como las mutilaciones existieron desde siempre pero con diferentes finalidades, antes para darle mayor ferocidad al rostro, como veremos en el trabajo siguiente, y otras motivaciones; y hoy, sólo por afán de lucro, por no estar reglamentado el sistema de prepago donde los dineros entran y no salen prestaciones odontológicas. Bástenos un solo ejemplo, una de las prestadoras más grande de la provincia de Córdoba, Argentina, el APROSS no cubre coronas, pernos, pilares, implantes, ortodoncia que es una prestación preventiva y curativa al mismo tiempo, etc. y los auditores de este instituto juegan al “Ay, no, esto no lo cubre”, “Esto no”, etc. Y lo poco que cubren de prótesis estándar para no despoblar bocas el afiliado debe pagar un plus, hoy denominado Coseguros, que son pocos los que pueden abonarlo, ya que casi llega a los valores que se cobran en forma particular.


Tenemos que empezar a pensar después de que leamos el trabajo sobre mutilaciones, botoques, amuletos y tembetá, para luego entrar al capítulo específico sobre “Odontología de todos y para todos”, modificable por cierto, pero abriendo el camino para una Odontología digna para los pacientes y por reflejo y repercusión para una profesión cuyos profesionales como medio de vida se vean reflejados en parámetros enmarcados en profundos conceptos hipocráticos. Los invito a la lectura de este trabajo, que es un resumen sucinto de un audiovisual presentado en Extensión Universitaria de la Universidad Nacional de Córdoba, Facultad de Odontología, por el Dr. Presman y el Dr. Ocanto, hoy presidente de la Caja de Jubilaciones de Profesionales de la Salud de la Provincia de Córdoba.

LAS MUTILACIONES EN ODONTOLOGÍA Y SU ASPECTO SOCIAL

Al considerar algunos aspectos fundamentales de la historia de la Odontología y su evolución a través del tiempo hasta nuestros días, lo que implica necesariamente valorar su importancia en la vida social, no es posible ignorar entre otros aspectos de indudable gravitación, a las mutilaciones dentarias, Botoques, Amuletos y Tembetá. La cuestión se vincula indudablemente con la misión que nos compete a los odontólogos en cuanto hace a los aspectos sociales de la profesión.

Antes de entrar en materia no es inoportuno recordar, si bien el concepto entraña un lugar común, que la historia de toda ciencia ofrece enseñanzas profundas de indiscutible interés general, acierto éste que ya un filósofo de la antigüedad Aristóteles sintetizó con agudeza al expresar que “en cualquier campo se logra la mejor intuición de la realidad si se miran las cosas desde el proceso de su desarrollo y a partir de su primer origen”; las mutilaciones dentarias son de antigua data, se practicaban como pena que muchas veces acompañaba a la de muerte, como sanción accesoria, o simplemente, era utilizada como un medio de identificación de las personas.

El primer aspecto ha desaparecido de las legislaciones penales de todos los estados civilizados ya que solo se justificaría como un resabio de barbarie respondiendo a concepciones superadas de la represión penal que veía en ella, mas un instrumento de venganza que una reacción social ante el delito. En nuestros días aún subsisten estas raras prácticas de mutilaciones, botoques, amuletos y tembetá, sino bien ya por aquellos motivos. Empero si bien es cierto que los motivos de las mutilaciones han cambiado, no es menos real que no solamente en conglomeraciones humanas de escasa lectura, sino también en pueblos que manchan a la vanguardia de la civilización se practican hoy aún métodos tan repugnantes y que denigran la condición humana. Son otras las causas o motivaciones como ya señalaremos, las que por su indudable repercusión social nos permitiremos señalar sucintamente a continuación.

El vocablo mutilación deriva del latín MUTILARE, cortar o cercenar alguna parte del cuerpo, particularmente en el viviente.


En la Odontología la práctica de las mutilaciones se realizaron en distintas épocas de la historia y con diversas finalidades, costumbres que aún subsisten en la actualidad en algunas tribus salvajes de África, América y Australia. Magitot clasificó las mutilaciones dentarias en: Por fractura, que se realizaban por medio de una piedra o instrumento que se aplicaba oblicuamente entre los dientes, operación que terminaba con el limado y pulido de los cabos de esas fracturas.

También así podemos observar a negros de la tribu de Joruba (África del Norte) con sus ángulos dentarios mesiales fracturados y limados, costumbres que son practicadas también por los indígenas de las Islas de Borneo y el Congo.



Por extracciones dentarias más injustificables eran las avulsiones en las ceremonias de pubertad, según esas creencias las mozas casaderas no podían cambiar de estado civil si el novio no les extrae un diente que luego guardan éstos como amuleto.

En Polinesia se practicaba el denticilio ritual a la muerte de alguno de sus jefes, esto se llegó a generalizar a tal punto que algunas tribus del curso inferior del río Congo, en ritual la avulsión de los incisivos superiores; que al preguntárseles a un negro qué objeto tenían esas extracciones, él les respondió “son para darle mayor sabor al beso”.

En cambio en las Islas Aleutianas es común que cuando alguien pretende que le sea transmitido el poder mago muerto, el futuro sucesor tiene que visitar la caverna donde se oculta el cadáver, entablar diálogo toda la noche y terminar quitándole un diente que ocultará luego el postulante debajo de su lengua, que lo llevará como amuleto.

En la India a los hechiceros malvados se les castigaba extrayéndoles los caninos superiores, con lo que quedaban imposibilitados de articular con limpieza sus plegarias de maldad y esto tanto ofende al dios que hace caer sobre él las calamidades que solicita para otro.

Luego tenemos que en uno de los mejores aguafuerte de Goya titulado “A casa de dientes” el inmortal artista reproduce la figura de una joven temblorosa que tapándose la cara pretende arrancar los dientes de una ahorcado. La joven que Goya satiriza debe buscar unos dientes para hacer unos amuletos tal vez, por el convencimiento tan arraigado de que el diente de un ahorcado le trae bienestar a quien lo posee.


Por transplante lo podemos observar en la siguiente imagen para efectuar tal operación compraban las personas mas pudientes los dientes sanos a los infelices necesitados que luego se los transplantaban a quienes estaban sin ellos o los tenían defectuosos. En un grabado titulado “Transplante de dientes” de 1747, ridiculizados tales ensayos, nos muestran a dos operadores trabajando en esta delicada intervención, uno para extraer los dientes del pobre necesitado que soportaba la tortura y el otro, para colocárselos a los ricos y desdentados clientes que sufren estoicamente tales sacrificios a fin de embellecerse, cosa que parece haber conseguido el otro personaje que se contempla delante del espejo.

Mutilaciones y transplantes por reciprocidad amorosa; se cuenta que Luis VI y María Antonieta se intercambiaron un diente en prueba de amor, mutilaciones por limado, en África negros del Congo limaban sus dientes superiores en punta, para dar a sus rostros una expresión de mayor belleza.


 En cambio entre los pigmeos este limado se hacia a los fines de dar al rostro rasgos de mayor ferocidad.

También podemos observar la máscara del brujo Camerón, con los dientes limados en punta, convirtiéndoselos en diente de lobo.


Los Bogogos limaban sus dientes en forma de sierras, para darles apariencia de dientes de cocodrilos, simulando animales feroces.


Los Sarakabas del Sudan, los Bolelú del Congo mutilaban sus incisivos superiores mediante el desgastado de sus caras proximales en forma de media luna.


En cambio las mutilaciones por incrustaciones se observan en las caras vestibulares de los dientes superiores, las formas de las cavidades eran generalmente circulares, existiendo también triangulares y rectangulares, pudiendo ser una, dos o tres las incrustaciones que a veces van acompañadas por mutilaciones por desgastes.



Se puede observar también con tres incrustaciones encontrados en Holmul, Departamento del Petén.


También observamos incrustaciones encontradas en tumbas Mallas con piedras negras en dientes encontrados en Campeche, México.


En excavaciones realizadas en Guaxatun se descubrieron dos piezas de extraordinario valor


que comprende todo el arco superior inclusive, los terceros molares; en los incisivos y caninos podemos observar incrustaciones en pirita en forma redonda que llaman la atención justamente por su redondez y simetría. Piezas halladas en Campeche, México, pueden apreciarse en los dientes anteriores incrustaciones hechas con disco de oro. En el Valle de Ulúa y Honduras fue encontrado un cráneo que contiene tres incrustaciones de turquesa y una cuentecilla de jade.


En México se han encontrado dientes con incrustaciones de cristal de roca, jade, turquesa, obsidiana y cemento rojo.

De acuerdo a la clasificación de Daniel Rubín de la Borbolla existen 26 tipos de mutilaciones dentarias que él las clasificó con las letras del alfabeto.


También diremos que ciertos grupos de indígenas del Alto Amazonas conocidos por sus repugnantes habilidades con el nombre de Cazadores de Cabezas, festejaban sus rictorios decapitando a los individuos y luego paseaban sus trofeos de cabezas desecadas y momificadas, reducidas al tamaño de una nuez de coco; habitualmente eran los conquistadores sus víctimas.






también los Jíbaros y los indios de Nueva Guinea usaban procedimientos análogos.

El concepto de estética y belleza facial en países menos civilizados llega a la más exagerada transformación. Entre las tribus de los indios Botocudos, Bues y mujeres del Aimaráz de las frondosas selvas del Brasil y del África Ecuatorial, los Mobikas según costumbres que datan desde remotas épocas, las mujeres se alargaban los labios desmesuradamente con unos discos de madera.

En las selvas cerca del Ecuador hay algunas tribus que se distinguen con el nombre de Colorados por tener la costumbre de pintarse el rostro y los dientes de color rojo, además de adornarse la cabeza, perforarse las orejas, nariz y labios. Para lucir belleza facial hay algunas tribus del África Ecuatorial, los Soha, Digue se colocaban en ambos labios elegantes discos y platos de tal manera que en sus labios suelen llevar incrustados platos de 15 a 20 cm de diámetro; con tales adminículos decorativos hay que decir que incluso el comer se les hacía difícil, a tal extremo que algunas mujeres se veían precisadas a empujarse los alimentos sólidos hasta el fondo de la boca; además el uso de tan horribles botoques llegaba hasta a dificultarles la expresión del lenguaje, a esos rodajos de madera se los llamaba “Botoques”, porque la tribu de los Botocudos eran los que los usaban con más exageración y no precisamente por un singular sentido de la belleza, sino por la arraigadísima superstición de creer que colocándose amuletos especiales en la entrada de los orificios naturales se preservaba al cuerpo contra los malos espíritus que por ellos entran.






A los amuletos los usaban y los usan en la actualidad con fines estéticos las tribus de los Papúes, Bantúes y Congoleses; también tribus de América del Norte y los Jíbaros del Amazonas.

Los Carajós cuelgan en sus labios piedras de cuarzo, cristal de roca y alabastros, también se haya extendido el uso de estos adornos labiales entre los indios tobas del Chaco.








Otros indígenas se contentaban con lucir elegantes brazaletes y collares de dientes humanos arrancados a los infelices blancos, que caían en su poder.


Lo cierto es que en todos los países y en toda época la vanidad humana puede conducirnos a extremos inconcebibles.

Entre los indígenas prehispánicos de Mendoza era común el adorno labial, sobre todo entre los conocidos indios Huaspe, Tunuyán, a estos adornos se los denominaba “Tembetás” que eran similares a clavos o agujas, usándose con mayor frecuencia en el labio inferior, atravesando a éste de vestibular a lingual, llegando a tener hasta 20 cm. de largo con un diámetro de hasta 2 cm.





Expresados los conceptos genéricos precedentes abordaremos los supuestos de mutilaciones en medios sociales de un elevado nivel de cultura y que por paradoja aún se den en nuestros tiempos.

El odontólogo de nuestro tiempo y aún en nuestro medio suele producir verdaderas mutilaciones que por lo general responde fundamentalmente a tres causas: a) Falta de adecuada formación profesional; b) Imperiosa necesidad de orden económica, cuando no el simple afán de lucro; c) Impericia, negligencia o imprudencia en el ejercicio de la profesión. Es indudable que las tres motivaciones señaladas, con la excepción de la que alude a una necesidad de carácter económico, apuntan a la formación profesional del odontólogo en sus aspectos puramente técnicos, éticos y sociales. Ocioso sería recordar que la impericia, negligencia o imprudencia generan para el odontólogo la obligación de responder civilmente y aún en la faz penal, por el daño causado al paciente en virtud de principios consagrados por la legislación universal, siendo de recordar en este aspecto que en los EE.UU. por ejemplo son comunes las acciones deducidas por daños y perjuicios en razón de las circunstancias que apuntamos. Pero desgraciadamente, no basta la coacción legal para sustraer al odontólogo de prácticas tan reñidas con el verdadero sentido profesional. Quizás la fuente original del mal debamos buscarla en los fundamentos de un deficiente sistema asistencial. En nuestro país, no es un secreto para nadie que la asistencia médica y en el concepto englobamos la odontológica, se torna cada día más prohibitiva para la población de escasos o medianos recursos por su elevado costo. Pacientes que prácticamente se hacen desdentar, lo que importa una verdadera mutilación, porque sencillamente una extracción es menos engorrosa que una reparación o sustitución dentaria. Odontólogos que impulsados por el afán de lucro aconsejan la extracción total e innecesaria de las piezas dentarias, verdadera mutilación como ya habíamos dicho, con el objetivo de que el paciente le encargue la confección de una prótesis que le reporta al profesional mayores beneficios económicos.

Sistemas de prestaciones odontológicas por medio de mutuales, que sólo brindan a sus afiliados extracciones y curaciones, por cuanto las reparaciones y demás, deben ser pagadas por el paciente, que obligan a éste tantas veces, al amparo de profesionales llegar a verdaderas mutilaciones. Configuran cuadro de modernas aberraciones, que en nuestras épocas y medio, se debieran desaparecer del campo de la Odontología.

De los antecedentes señalados, ocioso sería ejemplificar con casos concretos porque constituyen una realidad palpable en la vida profesional. No pretende este breve trabajo agotar tema de tanta repercusión en la actividad odontológica, pero sí esbozar a título de conclusión que para terminar con esta versión moderna de práctica de civilizaciones primitivas es menester poner el acento en tres tareas que estimo decisivas, a saber: 1) Imbuir a los futuros profesionales de sólidos principios éticos sociales sin descuidar por cierto su necesaria formación técnica; 2) Bregar para que el sistema asistencial en necesarios ajustes y cambios, responda a las reales necesidades de salud en la población; 3) Inculcar al paciente la misión fundamental de que una adecuada atención odontológica es ingrediente esencial de su salud a la par que en orden a función estética constituye un factor primordial en el desarrollo de la personalidad.

Bibliografía:
ARQUES, MIARNAU; “Historia de la Odontología”.
LERMAN, Salvador; “Historia de la Odontología”.
PEÑALVER, Julio; “Odontología Legal”.
DALTON; “Los cazadores de cabeza”, Boletín Dental Argentino 1949.
BELTRAN, Juan R,; “Odontología Legal”.
BONNET, Emilio; “Medicina Legal”.
Temas de clases sobre Historia de la Odontología en la cátedra de Odontología Legal, Historia de la Odontología y Economía Odontológica.
Archivo del Museo Histórico de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Córdoba, fundado por este autor.


Concluyendo con este capítulo decimos
1) Formar a los futuros odontólogos con sólidos conocimientos y principios éticos, sociales y humanos, sin descuidar estos dones maravillosos y mucho menos ahora cuando estamos transitando el bicentenario de la “liberación nacional”; sin olvidarnos de su necesaria e imprescindible adiestramiento técnico, despertando en cada accionar de su quehacer de incólumes principios solidarios, y así recién lograremos acercarnos al pueblo, que en definitiva fue quien nos posibilitó la obtención de nuestro título profesional.

2) El odontólogo debe luchar permanentemente para que el sistema de salud odontológica se ajuste a las necesidades y evolución de nuestra sociedad, tratando siempre de adecuar las estructuras políticas y sociales a la verdadera realidad actual, y además de sus normativas para responderle a la sociedad toda con equidad y justicia.

3) Para lograr tan necesitadas transformaciones debemos exigirles a nuestros legisladores a través de las instituciones profesionales para que reglamenten jurídicamente sobre quienes pueden se prestadores del sistema intermedio de salud de mutuales y obras sociales, a través del prepago, puntualizando en cada quehacer de la salud humana los trabajos que deben cubrir (Ver libro de mi autoría “El Sistema de Salud Autogestionado y la formación integral del auditor odontólogo”), para sacar a la profesión del concepto hoy totalmente desvirtuado de considerar a la Odontología como un quehacer para el lucro, hasta llegaron algunos prestadores a cubrir solo consultas y extracciones, más algunas obturaciones, y no prótesis, y otros actos odontológicos indispensables; y las que cubren prótesis de acrílico solamente lo hacen con un coseguro que es un plus encubierto, imposible de abonar por los afiliados, mutilando de esta manera a la población. Realidad ésta que me hace reflexionar: ¿Qué diferencia encontramos en las mutilaciones de antaño y en las actuales?; ayer para darle mayor ferocidad al rostro y otras supersticiones, hoy por solo el afán de lucro, y esto se debe, simplemente al no estar reglamentadas jurídicamente las leyes sobre prestaciones médicas en general del sistema intermedio, sin dejar establecido quiénes pueden ser prestadores de servicio del sistema y qué prestaciones deben cubrir como mínimo.

4) Debemos transmitirles a nuestros pacientes nociones fundamentales de que una adecuada atención es un ingrediente indispensable y esencial de la salud, a la par de que su función estética contribuye a un factor primordial en el desarrollo de la personalidad humana.

5) Es por ello que estamos convencidos plenamente que un sistema de salud autogestionado como el que proponemos, que responda a una verdadera democracia, sino también que los dineros dispuestos por leyes laborales que aportan los afiliados obligatorios y los optativos, sean manejados por ese consejo de administración constituido democráticamente y no que vayan a parar a fondos comunes de los gobiernos de turno, donde se esfuman o pierden en el limbo de lo incierto. Los gobiernos son los que deben contribuir para que se cumpla con lo establecido en nuestra Carta Magna, la Constitución Nacional, de brindar salud, educación y soberanía, aportando de su parte todo lo necesario para que se haga realidad lo ya establecido.

6) Hemos llegado al extremo que los gobernantes echan mano a los dineros dispuestos para previsión y salud para cubrir otros menesteres, ejerciendo así una verdadera politiquería.

7) Los dineros dispuestos para salud de la población que devengan de los afiliados y el gobierno, deben quedar enmarcados en parámetros insoslayables de la libre elección paciente-profesional y viceversa; cumpliéndose así con postulados concertados universalmente, existen en la actualidad prestadores que cuentan o tienen dos o tres odontólogos, lo mismo sucede con otras profesiones médicas, trayendo por consecuencia turnos para pacientes a largos plazos de meses. Pensamos que si todo se reglamentara dentro de parámetros y normas acordes a nuestra evolución social, seguro que los dineros dispuestos para salud humana bien manejados, alcanzarían para cubrir a los indigentes, lo que me hace reflexionar sobre que la sociedad ha evolucionado como viajando en un cohete teledirigido mientras que las normativas políticas y sociales van viajando en carreta, y las pocas normas existentes por lo general no son cumplidas.

8) De llegarse a cumplir con algunas de estas sugerencias, modificables por cierto, llegaríamos a contar con un sistema argentino de salud, que nos llenaría de orgullo entre los países mas avanzados del mundo.

9) En principio, el sólo hecho de que los profesionales odontólogos se inscriba en el Colegio de Odontólogos para poder ejercer legalmente la profesión, se transformarían en efectores de salud del sistema si así lo prefirieran, de lo contrario, podrían ejercer la profesión libremente pero siempre colegiándose.

10) Se deberían formalizar contratos con otras provincias de reciprocidad para la atención de sus ciudadanos, también los turistas deberían abonar seguro de atención mientras dure su permanencia en la provincia.

11) Hoy transitando este bicentenario de la patria me sentiría reconfortado con una atención odontológica minina, indispensable que sea igualitaria, oportuna, eficiente, controlada, con una retribución al profesional a través del Sistema de Estructura de Costos de cada prestación, estimulando así al profesional al trabajo y a la reputación digna en el lugar donde realiza sus actividades.

Los invito a leer mis sugerencias con referencia al Capítulo “Odontología de Todos y para todos”, que a nuestro criterio, respondería a la evolución de la sociedad y sus requerimientos, alejándola del flagelo del lucro, de la simple mercancía en el manejo de la salud, sin olvidar que la profesión de odontólogo es un medio de vida enmarcado en profundos postulados hipocráticos, éticos, morales, sociales, humanos y solidarios, por poner en nuestra mano lo mas preciado del ser humano en este mundo, que en definitiva es la salud.