
Escenas del alma sinceras y emotivas, que sentimos al despedirnos, evocándonos sin lugar a dudas las posibilidades de próximos encuentros que nos hacen llegan como una sublime y fragante brisa que desciende de lo trascendente y absoluto, haciéndonos conmover nuestra humanidad.
Asistentes a estas brillantes Jornadas que como fructíferas para nuestra evolución donde los expositores extranjeros y argentinos, despertaron nuestras inquietudes con la curiosidad propia que emerge de nuestras vocaciones y experiencias, sirviéndonos sin lugar a dudas para dar pasos firmes que nos serán útiles en el momento de ejercer nuestras profesiones, por tratarse la Odontología una rama de la Antropología, a mi criterio, por los profundos y amplios temas que abordan, que los podemos caratular hoy en la amplia rama forense, como una verdadera ciencia autónoma, porque cuenta con procedimientos propios, metodología rigurosamente científica y es de una trascendental e imprescindible función social, que nos abre caminos fértiles para dar pasos firmes a lo largo y ancho de nuestras residencias y países, porque esta apasionante especialidad no tiene fronteras ni límites científicos ni geográficos como toda ciencia en evolución.
Estoy seguro que han abrazado esta especialidad por vocación, formando verdaderos equipos de trabajo multidisciplinarios con otras ciencias, abriéndonos prósperos caminos en la vida, que nos llevarán hasta el orgullo por estar colmados de solidaridad, por proyectarnos a los demás con metodología científicamente comprobable.
No en vano transcurren los días, para algunos entre alegrías y tristezas, pero no debemos olvidar que en este maravilloso paraíso terrenal como un lírico profundo lo nominó, nos brinda siempre las posibilidades de recompensa y reconformación, cuando a nuestras vidas las llevamos cargadas de principios, ideales y valores en un marco claro está de democracia y libertad, que podrá ser cambiante pero siempre apuntando al bienestar del prójimo, y es justamente esta especialidad para que así sea por estar al servicio de la justicia y la sociedad.
Al finalizar estas pujantes y prósperas jornadas se encontrarán con otro diploma o certificado en sus manos, transformados en esperanzadoras banderas de triunfo para ejercer vuestras profesiones durante nuestra tareas diarias, en el contexto social y económico donde actuaremos y si le agregamos el espíritu de superación día a día, lograremos tocar y euforizar de nuestros engramas cerebrales lo sublime que emergen de nuestras almas. Ustedes bien lo saben, la Universidad no lo puede dar todo, pero no debemos olvidar, que voluntad y vocación unidos son dos fuerzas poderosas que aunadas, nos llevan a desentrañar un sueño esperanzador que nos brinda la belleza de este mundo.
Elevo de aquí el agradecimiento infinito a todos los asistentes y organizadores de estas trascendentales Jornadas, y en especial, a los demostradores quienes nos brindaron sus experiencias y vivencias en este quehacer, que los enaltecen por sus conocimientos ya que los mismos nos servirán como un boomerang para que nosotros nos podamos brindar a los demás, dándoles relevancia y jerarquía a esta fructífera y pujante especialidad.
Para terminar, por estar quizás próximo a cumplir las ocho décadas de mi vida, me viene al recuerdo un soneto de Salvador Rueda, de intenso lirismo, en donde el poeta en ágiles y hermosos versos traduce el pensamiento sociológico y filosófico cuando nos dice:
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A vuestras manos juventud divina,
ha de pasar la patria que os venera,
desde el lienzo inmortal de la bandera
al aula de elocuencias peregrinas.
Bajo el cielo de luz bajo el gran helio,
irán nuestras manos inspiradas,
liras y leyes, músicas y espadas,
bisturíes, crisoles y evangelios.
Entre esos dedos que de luz florecen
aumenta el legado que os ofrecen
y a otra generación brindarlo entero
Que un siglo es un vaso portentoso,
que vierte el contenido milagroso
de otro siglo en el vaso venidero.
ha de pasar la patria que os venera,
desde el lienzo inmortal de la bandera
al aula de elocuencias peregrinas.
Bajo el cielo de luz bajo el gran helio,
irán nuestras manos inspiradas,
liras y leyes, músicas y espadas,
bisturíes, crisoles y evangelios.
Entre esos dedos que de luz florecen
aumenta el legado que os ofrecen
y a otra generación brindarlo entero
Que un siglo es un vaso portentoso,
que vierte el contenido milagroso
de otro siglo en el vaso venidero.
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Muchas gracias y les deseo para todos prosperidad y felicidades.
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